lunes, 7 de mayo de 2012

A quien beneficia el trabajo en negro?

“Si bien la informalidad existe en todas las categorías ocupacionales, aquí se pone la atención en los asalariados, dado que el 76 por ciento de los argentinos ocupados pertenece a la categoría “trabajador en relación de dependencia”.
 Este dato, y los que se presentan a continuación, surgen de estimaciones fundadas en la última base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicada por el Indec, la cual corresponde al segundo trimestre de 2011. Cabe aclarar que la EPH sólo posee cobertura urbana.
En la Argentina urbana, el 34 por ciento de los asalariados no está registrado, es decir, no tiene descuento jubilatorio por su empleo o, como comúnmente se denomina, se encuentra empleado “en negro”. Es menester mencionar que este porcentaje no incluye a aquellos trabajadores que ocupan una zona “gris”, es decir que perciben una parte de su salario de manera formal y el resto del mismo no, viéndose disminuidos los aportes jubilatorios que les corresponden.
El sector privado posee una alta proporción de empleados no registrados (42,18 por ciento) y la misma es mayor que la correspondiente en el sector público, sin embargo, la problemática no es insignificante en este último (11,1 por ciento).
Por otra parte, seobserva que la tasa de no registro es mayor en el grupo de las mujeres que en el de los hombres (37,3 por ciento vs. 31 por ciento); es decreciente en relación con el nivel educativo de las personas (va desde un 63,5 por ciento para los individuos con nivel educativo primario incompleto hasta un 11,9 por ciento para el caso de los individuos con educación superior completa); y afecta en mayor medida a los jóvenes que tienen entre 14 y 24 años (en este grupo la tasa de no registro es igual a 59 por ciento)”.
 El extenso párrafo transcrito del trabajo de María Marta Formichella (Conicet-UNS) (quizá falte agregar que muchos “monotributistas” son en realidad empleados informales) nos demuestra que estamos en presencia de una economía informal, es decir, donde lo formalmente establecido simplemente NO SE CUMPLE. (leyes, decretos, reglamentos, convenciones colectivas, la norma que se nos ocurra).
Esto no es algo que nos pasa (tormenta, inundación, terremoto, sequía). Esto se provoca deliberadamente, ES UNA POLÍTICA. 
Cuando nos dicen: “reconocemos que está mal, no es nuestra política, es una asignatura pendiente”, al año nos repiten lo mismo y al otro igual, debemos traducir: “esta es la política, aunque nos resulta inconfesable”.
La consecuencia buscada es CREAR CONDICIONES DE EXPLOTACIÓN para que funcione un CAPITALISMO EN SERIO.
1. Si el estado, vía ministerio de trabajo, utilizara razonablemente su poder de policía, la informalidad no podría superar el dígito porcentual.
2. La informalidad no es un delito sino una contravención: todo el peso de la ley sobre el infractor es “una multa”.
3. El abaratamiento del costo laboral vía informalidad se transmitepor la cadena de producción: una empresa líder, seria y responsable, tiene a toda su plantilla en blanco, sin embargo es la principal beneficiaria de la informalidad, porque tanto sus proveedores y distribuidores medianos como los proveedores y distribuidores más pequeños de éstos, no. Este razonamiento podría dar lugar a un métodofácil de control, argumentando la responsabilidad solidaria entre empresas, argumento existente ya en la legislación, en lugar de hacer la apología de la “tercerización”.
El objeto de esta intervención es avanzar en un análisis cualitativo a partir del exhaustivo y excelente análisis cuantitativo que brinda el párrafo de María Marta.
En otro orden, deseo hacer una reflexión acerca de la frecuente comparación entre la política actual y la que ocurrió hace exactamente medio siglo: si tomamos una foto del estado de la cuestión que nos ocupa en 1943 y la comparamos con la misma tomada en 1951, vemos que la diferencia estriba no solo en el avance de la legislación laboral,sino en el celo puesto en su aplicación.Tomemos ahora la foto de 2003 y pongamos a su lado la del 2011: mi conclusión es que el avance en este terreno no es comparable.Lo ocurrido entre 1943 y 1951 fue Peronismo.En cambio, lo ocurrido entre 2003 y 2011 es, en el mejor de los casos, industrialismo con mano de obra barata, que se agota con el agotamiento de ésta. Precisamente, esta capacidad de recuperar salario y condiciones de trabajo son un resabio de aquél.
Fuente: Propuestas Viables de Enrique Mario Martinez

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